Atraccion fatal, acto y consecuencia
Creada el 17-07-2009 | Por matias | View Comments comentarios
Categorías: Criticas
Etiquetas: Fatal Attraction, Michael Douglas
Confieso que mantuve una pésima opinión sobre el filme durante muchos años, casi 22, si pero de exacto. Tal idea, dicho sea de paso, se mantuvo en mi cabeza con férrea convicción hasta apenas ayer al mediodía, cuando la mire de nuevo acompañado de un vaso de vino y un halo de luz que reptaba por mi habitación hasta casi tocar mis pies. Sucedió entonces que tan pronto soñas engañadas.
Acto seguido me puse a leer con detenimiento los perfiles de Michael Douglas y de Glenn Close -quien aquí brinda una cátedra de actuación- y también el de Anne Archer, mu]er hermosa y buena actriz a quien sin embargo el destino le había reservado un sitio en ese cuarto sombreado y con pocas ventanas en el que los actores de apoyo aprenden a esperar.
Maravillado aun por el excelente guión de la cinta -a excepción de los últimos 15 minutos; de plano me quedo con el operístico final que se había planteado originalmente y que puede hallarse en los extras-, mismo que Lyne narra de forma impecable y con destellos que me recordaron a los mejores thrillers hitchcockianos. salí de casa reflexionando las razones que pudieron haberme orillado a detestar dicho filme en aquella época en que pasaba por la pubertad, hasta que llegue a la firme conclusión de que simplemente. y debido ante todo a mi edad, no había comprendido lo que la cinta quería decirme, ese mensaje de sencilla decodificacion hilado entre sus fotogramas. Para ello me faltaban años y vivencias; amar y ser amado; sufrir una traición y ejecutarla; saber que cuando se juega con el fuego de la fidelidad uno corre el riesgo de quemarse y quedar cubierto de cicatrices indelebles.
Poco o nada me importan ya las notas que leí por aquí y por allá previo a experimentar Atracción fatal de nueva cuenta, como su supuesta contribución al regreso del conservadurismo en la sociedad norteamericana o las enormes entradas que registro en taquilla o las nominaciones que obtuvo para el Oscar. En su lugar me vi inundado por meditaciones mas personales que, quizá porque a cada que parpadeaba me encontraba los ojos fríos y feroces de Alex Forrest (Close), convergían siempre en el mismo punto: todo acto tiene una consecuencia. A veces, fatal.









