Qué complicado es enamorarse de un vampiro!!. Así comienza nuestra critica sobre Luna Nueva, que luego de tanto tiempo de espera ha llegado a los cines de casi todo el mundo. Últimamente cuando nos ponemos hablar sobre secuelas de películas no se habla muy bien ya que los productos no logran cautivar la mirada de todos logrado por su primer parte. En esta oportunidad no es el caso, los trabajos profesionales tras las cámaras y el arpón de una historia universal como la de Bella y Edward, pudieron superar todas nuestras expectativas de excito.
La historia comienza con una secuencia donde nos exhibe la preocupación de Bella por el paso del tiempo donde nos convergemos en la problemática fiesta de cumpleaños. El ritmo esta bien marcado y ningún pasaje parece atropellado, salvo quizá si se utiliza como base para la comparación el libro, mucho más rico en detalles y subtramas que el metraje. La adaptación no hace pensar que carezca información, y desde el punto de vista exclusivo de la película, tanto el guión como la dirección son más que correctos. Puede decirse que Chris Weitz vence con ampliación a su predecesora en la butaca de dirección.
Ahora bien, si algo se le puede achacar a Luna Nueva es la historia en si. La predeterminación de los eventos dispuestos por Stephanie Meyer hace que no terminemos de entender las motivaciones de los personajes en sus decisiones, o que ciertas reglas autoimpuestas parezcan meras excusas para alejar más a los amantes de una manera gratuita. Algunos momentos, como los subidones adrenalínicos de Bella pueden verse como algo forzado, lo que no le resta gracia al asunto, pero ayuda a desterrar a la película, más si cabe, en el terreno de lo fantástico.
Lo que más se resiente en esta secuela es la postproducción. Los efectos digitales no terminan de acercase en calidad a los últimos blockbusters de este verano, y aunque hay momentos en los que los lobos son realmente impresionantes, se echan de menos unas cuantas horas más de trabajo en los elementos fantásticos. Si es cierto que resplandor vampiril ha mejorado y en esta ocasión las lentillas no se notan, pero ciertos momentos que nos trasladan directamente a la pelea de Rondador Nocturno en el despacho oval al inicio de X-Men 2, no llegan a la altura de ese film que tiene ya seis años. Pero si tenemos en cuenta lo rápido que se ha desarrollado el proyecto y que el presupuesto de la cinta no es de los más elevados, podemos pasar por alto algunos de estos detalles solo relevantes para los más puntillosos.
