Cine y estética personal, la vigencia del star system

Cine y estética personal, la vigencia del star system

Las estrellas siempre han despertado en el hombre y la mujer gran curiosidad y admiración. También han inspirado las historias más fantásticas y sorprendentes. Y es que, al estar tan lejanas y distantes, motivaron deseos y pensamientos alejados de la rutina.

Sin duda algunas de estas ideas acompañaron y permitieron el comienzo y afianzamiento del fenómeno conocido como star system (sistemas de estrellas) en los Estados Unidos, en la década del 20. En efecto, una vez terminada la primera Guerra Mundial la industria cinematográfica de ese país estaba lista para pasar al siguiente nivel y constituirse como la más importante, imponente y rentable de todo el planeta. Para ellos era necesario activar nuevos conceptos y, por qué no, sueños y expectativas por parte del público.

Como era de esperar, los productores se posicionaron poco a poco, como uno de los protagonistas fundamentales de todo el negocio. Pues como en cualquier proceso comercial, la industria necesitaba de “insumos” y recursos listos, versátiles y en serie que asegurará el éxito. Esta necesidad de optimización a la hora de realizar filmes los agrupó en la hoy mítica y célebre ciudad de Hollywood, un lugar donde encontraron benéficos, gracias a la centralización de los recursos y el crecimiento del denominado sistema de estudios. Así se originaron los grandes escenarios que eran utilizados una y otra vez en diferentes filmaciones.

En este engranaje, la figura del actor o actriz se volvió también fundamental, pues su popularidad potenciaba las películas y viceversa. Las características físicas y emocionales de estos personajes en la vida real y en la pantalla se mostraron rápidamente como una forma de fortalecer el resultado final de la película. El personaje y la persona se convirtieron en uno solo.

Así, la apariencia física de un actor o actriz adquirió un rol fundamental, que sigue hasta hoy e incluso se ha masificado y extendido a las personas comunes, como destacan en Cimec, un centro especializado en tratamientos y procedimientos estéticos. En efecto, diariamente cada vez son más las personas comunes que se interesan por estos servicios.

Trabajar en la televisión, el cine y ahora también, la presencia en las redes sociales, eleva a estos individuos casi a la categoría de “dios”. Las estrellas y los famosos marcan tendencia en consumos, formas de vestir. De hecho, esta “función” se ha desarrollado de tal forma, que ha llevado a algunos de ellos a mostrar de forma exagerada cada detalle de su vida personal, como un bien posible de ser comercializado masivamente.

Revistas, notas periodísticas, realities shows son apenas algunas de las muestras de esta tendencia que perdura en el tiempo. Quizá, como nunca antes, ese modo de vida ha sido en gran parte ampliado y extendido a prácticamente cualquier persona.

Concretamente, estas opciones vinculadas con la apariencia estética, han impulsado la oferta de procedimientos como la liposucción, la fosfatidilcolina, la ultracavitación y los electrodos, como parte de recursos de belleza y mejora para la salud, al alcance de hombres y mujeres comunes, que suelen tener a las estrellas de cine y televisión como modelos a seguir; y ahora un poco más cerca.

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